Con la retaguardia asegurada tras la victoria en Boyacá (1819) y la proclamación de la Gran Colombia, Simón Bolívar regresó a Venezuela para la confrontación final. El destino de la nación se sellaría en la sabana de Carabobo.
El 24 de junio de 1821, el Ejército Libertador, superior en número y moral, se encontró con las fuerzas realistas del Mariscal Miguel de la Torre en la llanura de Carabobo.
La batalla se resolvió en menos de una hora gracias a la efectividad y tenacidad de las tropas patriotas en el flanco.